Año a año, cargo mi vehículo y parto rumbo al
embriagante mundo de nuestra patagonia.
El encanto del sur parte con sus habitantes, pese al frío de su clima la calidez de sus habitantes es a toda prueba. Al poco andar, uno se acostumbra al saludo que gentilmente cada habitante ofrece, contestamos y replicamos con igual atención a cada ser que cruzamos en nuestra desolada ruta.
Hoy Futaleufú es también el epicentro de las gestiones de las autoridades de gobierno, entidades privadas y personas con alta conciencia ecológica, sobre el combate contra la proliferación del alga Didymo (Didymosphenia Geminata). Que lamentablemente llegó a invadir las cristalinas aguas australes y que dependerá de nuestras acciones mantener su presencia relegada a zonas puntuales o contaminar completamente nuestras prístinas aguas patagónicas.

Desde Futaleufu hay varios destinos de pesca, pero el camino al igual que el imponente Río Futaleufu siempre me lleva directo al Lago Yelcho y sus espectaculares truchas.
Imposible no parar a disfrutar del hermoso paisaje del río Futaleufú y sentir su peligrosa briza en el rostro. Por nada es destino de osados profesionales internacionales del deporte extremo sobre kayak y balsas.
La pesca con mosca en el Yelcho es fascinante, entre las moscas mas productivas estan la wolly bugger negras y verde olivas, mudler minnow y diversas streamer que imiten pequeños peces. Cerca de los juncos, como en todo nuestro recorrido al sur, resultan muy efectivas las imitaciones de ninfas de dragon fly y las famosas chalas tipo fat albert y chernobyl ant.